jueves, 5 de julio de 2007

El biocombustible del futuro

Las factorías para la producción de biocombustible proliferan por doquier mientras los científicos todavía discuten sobre qué biocombustible producir y mediante qué método.

Muchas de estas nuevas factorías están destinadas a producir etanol, el mismo alcohol que contienen las bebidas alcohólicas, como el vino. Para ello, se utiliza como materia prima azúcar producido por las plantas, principalmente el maíz o la caña de azúcar. El etanol se fabrica mediante la fermentación de estos azúcares por una levadura, la misma a la que debemos el pan, el vino o la cerveza.

Sin embargo, el uso del etanol como combustible presenta inconvenientes importantes, como indican James Dumesic y sus colaboradores en un artículo que acaba de publicar la revista Nature: "Tiene baja densidad energética, es volátil y se contamina fácilmente con el agua de la atmósfera". Además, se espera que la producción de etanol tenga efectos negativos sobre el medio ambiente, por la puesta en cultivo de nuevas tierras, y sobre el precio de los alimentos, por la nueva competencia, como apuntaba Donald Kennedy, editor en jefe de la revista Science, en un editorial publicado en abril.

Como comentaba en mi blog hace unos días, los biocombustibles no contribuyen al incremento de los niveles de dióxido de carbono atmosférico, al menos en teoría: Las plantas capturan la energía del sol y la utilizan para convertir el dióxido de carbono de la atmósfera en azúcares. Las levaduras, a continuación, fermentan el azúcar a etanol. Al quemarse, el etanol se transforma en dióxido de carbono que es devuelto a la atmósfera. El balance de las emisiones es, en teoría, cero.

En la práctica, sin embargo, se espera que la puesta en cultivo de nuevas tierras se realice mediante la quema de zonas forestales, como las selvas tropicales. En tal caso, las emisiones de dióxido de carbono producidas por las quemas eliminan las ventajas ambientales, al no poder ser compensadas por completo con su posterior puesta en cultivo.

Por todo ello, es improbable que el etanol sea el biocombustible de elección en el futuro. En una próxima entrada del blog hablaré sobre nuevos biocombustibles y sobre los métodos para producirlos.